El estado de la economía en todo el mundo ha dado lugar a uno de los espectáculos, a primera vista, más contradictorios y grptescos: los gobiernos abanderados de la no intervención, lanzándose a salvar y nacionalizar las empresas en quiebra después de décadas de enriquecimiento, especulación y prácticas abusivas.
En Francia, Sarkozy aboga por la “refundación ética” del capitalismo. El líder de la patronal española, Gerardo Díaz Ferrán, solicita “un paréntesis en el libre mercado”. Contradicción pura, demagogia a gran escala.
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